CRONICAS DE UN MUNDO EN CONFLICTO
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El Tercer Mundo

La noción de tercer mundo fue desarrollada por el economista y sociólogo francés Alfred Sauvy a comienzos de la década de 1950.

El concepto deriva de la idea de tercer estado, que se utiliza con referencia a la organización de la sociedad en el llamado Antiguo Régimen.

En esa época, la sociedad se dividía en tres estamentos: la nobleza, el clero y el tercer estado, formado por la burguesía y los campesinos. Sauvy partió de esta idea y trazó un paralelismo que le permitió explicar la conformación del mundo en los tiempos de la Guerra Fría (comenzada al finalizar la Segunda Guerra Mundial y vigente hasta la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas).


Sauvy diferenciaba entre los países occidentales y capitalistas, los países socialistas o comunistas y el resto de las naciones. En este sentido, el primer mundo correspondía al capitalismo industrializado, el segundo mundo al socialismo y el tercer mundo a los países que no pertenecían a ninguno de los grupos previos.

Tras la caída del bloque socialista, el segundo mundo dejó de existir como tal. De este modo, el concepto de tercer mundo comenzó a emplearse para nombrar a los países subdesarrollados: es decir, que tienen un escaso índice de desarrollo, alta tasa de desnutrición, problemas educativos y una salud pública deficiente, por citar algunas características. Hay quienes incluso hablan de un cuarto mundo para nombrar a las naciones más atrasadas del mundo por su enorme pobreza y sus problemas estructurales.

“Tercer mundo” también es el nombre de un disco del músico argentino Fito Páez, mientras que TercerMundo es la denominación de una banda de rock del Ecuador.

Tercer mundo: el origen de una definición controvertida

La expresión «tercer mundo», todavía con una importante implantación en los medios de comunicación y el vocabulario común de muchísimas personas, es un término cuanto menos anacrónico. Las diferentes entidades y ONG que trabajan impulsando proyectos solidarios y de ayuda al desarrollo, hace tiempo que evitan utilizar expresiones tan controvertidas como esta, u otras como «subdesarrollo» que denotan, como veremos, una visión del mundo con fuertes connotaciones negativas.


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De dónde viene el término tercer mundo


La expresión fue acuñada en la década de los 50, durante la Guerra Fría, para englobar bajo un mismo concepto a los países no alineados con ninguno de los dos grandes bloques: el de la órbita norteamericana (llamado primer mundo), y el de la soviética (el segundo mundo).

Tras la caída del Muro de Berlín, y desde los años 90 hasta hoy, el término ha evolucionado y se ha convertido en un concepto muy relacionado con el nivel de desarrollo de ciertos países, tomando como modelos de «desarrollo» las economías de los países de ese «primer mundo» que únicamente representa entre el 15% y el 20% de la población mundial, dejando para el resto los calificativos «subdesarrollo» o «en vías de desarrollo».

La controversia está servida: por un lado, hablar de «tercer mundo» actualmente está desfasado; los antiguos bloques enfrentados ya no existen. Por otro, tomar como modelo de desarrollo un sistema económico que genera injusticias y desigualdades en todo el mundo tampoco parece una opción aconsejable. Por ello, los términos «tercer mundo» o «países subdesarrollados» son, cuanto menos, controvertidos.

Existen, además de estas razones, otros motivos para dejar a un lado estas expresiones y animarnos a buscar otro tipo de calificativos para designar unas realidades, como la pobreza, la desigualdad o la exclusión, que no conocen patrias ni fronteras:

  • Muchos países del mal llamado tercer mundo poseen importantes fuentes de riqueza y cuentan con recursos suficientes para paliar las desigualdades entre su población. El problema, pues, no es la pobreza, sino el reparto injusto de la riqueza, que favorece a unas pocas personas en detrimento de la mayoría. En el caso de estos países podríamos hablar de «países empobrecidos» o «países en situación de desigualdad».
  • Hay organizaciones que utilizan el término más geográfico «países del hemisferio sur», que aunque no exento de polémica (hay países en el hemisferio norte donde existe más pobreza que en algunos de los del sur), no acarrea una connotación tan negativa y desfasada como lo hace «tercer mundo». 
  • Otras organizaciones, como por ejemplo las Naciones Unidas, emplean los términos «países en vías de desarrollo» o «países en desarrollo», que aunque como hemos visto tienen su dosis de controversia, al hablar de un desarrollo que de por sí genera desigualdad, no implica la división en mundos distintos como hace «tercer mundo».

Como vemos, no hay un consenso claro sobre la mejor alternativa para el término «tercer mundo». En lo que sí coincide la mayoría es que este calificativo no sólo está desfasado sino que es peyorativo. El mundo es uno solo. No existen más mundos que el nuestro, único y compartido por más de 7.000 millones de personas y cada vez más, los problemas que lo afligen nos afectan a todos y todas, en mayor o menor medida. Por lo tanto, si los problemas no conocen fronteras, también la respuesta a esos problemas debe ser global, sin distinciones, apelando a la responsabilidad y todas y cada una de las personas que lo habitan. 

Proponer y trabajar para establecer nuevos modelos de desarrollo, nuevos sistemas de producción y comercio respetuosos con los derechos humanos y el medio ambiente es una de las muchas salidas posibles hacia una futuro mejor y plenamente compartido, del que todos y todas formamos parte, y en la construcción del cual tenemos mucho por decir y aportar con nuestros hábitos y acciones cotidianas.

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